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Claude
Monet, posiblemente el más representativo pintor del movimiento impesionista,
nació en París el 14 de noviembre de 1840. Estudió dibujo de adolescente y ya en
1859 perfeccionaba su carrera en París.
Hacia 1860 se unió con varios pintores franceses que luego
formarían el movimiento impresionista, Alfred Sisley, Édouard Manet, Camille
Pissarro o Auguste Renoir.
Monet comenzó pintando paisajes y escenas propias de la sociedad
de su época y teniendo éxito en las exposiciones oficiales. Pronto comenzó a
plasmar sus motivos de una manera más directa alejándose de los
convencionalismos académicos. Pintaba al aire libre de una manera audaz con
colores vivos nada tradicionales y alejándose definitivamente del arte
tradicional.
En 1874 Monet y sus colegas organizaron la que se considera
primera exposición impresionista. Su pintura en ese período era libre, suelta,
aplicando pinceladas claramente visibles y con un uso del color fresco, directo
y vivo resultando en obras de gran espontaneidad, estilo con el que logró un
reconocimiento importante en los años que siguieron.
Hacia 1906 inició sus famosas series de pinturas de su estanque
de nenúfares y otros motivos en los que siempre estaba presente la luz y sus
cambios sobre el color como el eje central de su trabajo. Monet terminó pintando
hasta el momento de su muerte el 5 de diciembre de 1926 en Giverny.
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