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Joan Lluís Montané De la Asociación Internacional de Críticos de Arte Miembro de las asociaciones: Associació Catalana de Crítics d’Art; Asociación Madrileña de Críticos de Arte; Asociación Española de Críticos de Arte y de la Asociación Internacional de Críticos de Arte. |
José Cabello, paisajes, bodegones, personajes, marinas...
En líneas generales su creación se caracteriza por el empleo del acrílico, nutriendo una obra que exhibe colores ardientes, terrosos, llenos de blancos, marrones, verdes y azules, que dan a entender una personalidad intensa pero contenida. La pintura, en general, de José Javier Cabello destaca también por su expresión contenida, por configurar un centro, que se convierte en eje, pero que no es clásica en su concepción más profunda, sino más bien compleja en el sentido de que la armonía para el creador no estriba en la consolidación de una composición muy controlada, que lo está, sino más bien en el desarrollo de unos considerandos especiales, a partir de los cuáles todo se entiende y que se basan en ser consciente de la fugacidad del instante y de lo efímero de la existencia. Estos considerandos son, en primer lugar, la expresión de la esencialidad de lo sensible; la creencia y la persistencia en una actitud de plasmar la fugacidad de la vida; también su voluntad de dar a conocer la intensidad del instante y la insistencia en reflejar la ardiente necesidad de cambio. La vida es cambio y la obra de José Javier Cabello expresa esta vinculación real con la transmutación permanente. Lo que es complejo se vuelve simple. El instante de la luz nunca es igual. Un paisaje cambia según la hora del día. La persona atraviesa distintos cambios de ánimo. Por esta razón su creación está basada en un discurso de lo circunstancial. Sus personajes presentan actitudes diferentes. Su visión de Madrid es distinta en según que momentos. Reflexiona en torno a la veracidad de la existencia a partir de la constatación de lo efímero, para transmutarlo. Sus bodegones parecen no estar preparados. Incorpora un discurso de la observación basado en la perspectiva del cambio. Hay objetos que se encuentran por casualidad. Existen elementos que integran la composición a partir de una casualidad que el artista acepta. Es decir que, aunque hay preparación previa, no la fuerza jamás. Sus marinas son más convencionales, aunque intenta captar la incidencia de la luz. Sus paisajes, especialmente los de Canarias, acometen fragmentos de bosque, dan importancia a las sombras de los árboles, estableciéndolos a partir de perspectivas y zonas de enfoque que no son las convencionales o por los menos las típicas de siempre.
Trabaja en formatos vertical y horizontal, dependiendo de la temática, aunque, en según que casos, no es cuestión de la temática sino de la idea en si misma y no de la serie.
En definitiva su obra está nutrida de un desarrollo conceptual; se forma partir de ideas, que luego transforma en temáticas, aunque no predomina el concepto sobre lo plástico. Es un pintor plástico, aunque la idea esté subyacente. Es decir que su discurso es más práctico que retórico y por esta razón es un pintor pintor.
José Cabello, la captura del
instante a través de sus personajes.
No prepara la composición. Ello es así tanto en la obra titulada 'Mariángeles', del año 2000, realizada en acrílico sobre táblex, de 60x39 cm. Es una escena de calle, el personaje, Mariángeles, está con gafas de sol, como sorprendida por el artista que la capta en un vuelo. Es una forma de aproximarse a la vida, una actitud ante la existencia, que humaniza el retrato de personajes, preservando su componente existencial y vivencial al máximo. El mismo comportamiento observamos también en la creación de un año más tarde, 2001, titulada 'Niña'. Se trata de una pintura realizada en acrílico sobre táblex, de 60x36 cm, dónde se observa a una niña, vista de lateral, envuelta en su propio gesto y con el fondo abstracto. Es una expresión libre, volátil de la misma, que denota rebeldía y sorpresa. José Javier Cabello huye de lo predispuesto, se desmarca de lo previsible y de la descripción detallada de los personajes. Aunque esta norma parece romperse en una obra, realizada en el 2000, en acrílico sobre lienzo, de unas medidas de 60x50 cm, titulada 'Cachito', en la que la mujer en cuestión posa directamente, mirando al pintor, esperando ser pintada. De todas formas el fondo de esta pintura es abstracto, hay mucha luz, y la postura de la mujer denota otra vez, como no, espontaneidad. Ello es así dado que, a pesar de que está posando, lo hace como si estuviera en un ambiente distendido y esta fuera una pose habitual. Por lo tanto la línea de captación del gesto, del instante, de la actitud determinada de los personajes en cuestión trazada por el artista continúa de la misma forma: siendo espontánea, dentro de la naturalidad más absoluta. Hay un poco de autobiográfico en su forma de abordar los seres humanos, los personajes que influyen en su determinación por plasmar el momento concreto de una existencia determinada. Es como si pretendiera inmortalizar la propia expresión de la vida.
Se constata a lo largo de su obra basada en los personajes un sentimiento lúdico, una alegría contenida, lo cual genera que se comunique al espectador una sensación de frescura que le cautiva y la hace cómplice.
José Cabello, del Madrid cromático a
Canarias geométrica. José Javier Cabello, del Madrid cromático, psicodélico, emborrachado de color, con las siluetas de los edificios apenas intuidas, pasa a los paisajes de Canarias, de índole casi geométrica, de colores nítidos, de composición depurada, casi directa, buscando ángulos, observando aquellas perspectivas que le den una visión pictórica especial, fuera de lo convencional, para plasmar una obra centrada en la perspectiva singular, aunque siga su apariencia de obra pictórica tradicional. 'Madrid noche', del año 2000, creación pictórica realizada en acrílico sobre lienzo, describe una visión casi simbólica, mitificada del Madrid lúdico, intuido, alegórico y poético. Se trata de un canto a lo urbano, pero también a la poética humana que se desprende de la visión de lo construido y de la arquitectura que es producto de la creatividad y el esfuerzo de ser humano. También influye la magia de la noche, su predisposición a la poesía y al canto lúdico de una singularidad cromático-formal sensual, propia de un Madrid que no renuncia a su parte de bohemia a pesar del desarrollismo y de la imparable carrera competitiva. Al otro extremo situamos los paisajes de Canarias de José Javier, caracterizados por un sentimiento que es sensación de calma y reposo. Calles blancas, cielos limpios, ángulos de construcciones urbanas que denotan un entorno agradable y plácido; visiones y vista de paisajes, montañas singulares, promontorios y el mar de fondo.
En línea con lo que estoy afirmando encontramos la pintura titulada 'Taganana', realizada en acrílico sobre lienzo, 41x33 cm, del año 2003. Pureza, sincretismo y culto de la forma. Hay otras obras de paisaje, independientemente de las de Canarias, como la titulada 'Claro de un bosque', de 66x50 cm, de 1998, donde describe un poco más la composición, pero la aborda en horizontal, fomentando el contraste, la incidencia de la luz y las sombras resultantes. En esta y en otras pinturas el creador José Javier Cabello se caracteriza por dar un tratamiento formal externo de óleo al acrílico. Su forma de mezclarlo, de emplazarlo en la composición hace de su utilización un arma que demuestra su dominio de lo cromático.
Bodegones cálidos de José Cabello. La forma de enfocar sus bodegones no es la típica manera fría y distante, en la que a modo de la creación tradicional o de los bodegones del siglo XIX y del actual, emplean muchos artistas que dan importancia al elemento descrito. José Javier Cabello prefiere la calidez, arropar a sus elementos, objetos, alimentos, panes, frutas, botellas, con un fondo abstracto. Describe a sus elementos, pero no abusa del detalle. Pinta mezclando tonos, buscando la calidez del color, para dar una sensación de viveza y de fugacidad. No tiene intención de congelar las imágenes. No busca captar el objeto en sí mismo, sino sus características, lo que éste en sí mismo expresa.
No busca la forma por la forma, aunque también le interesa. No quiere ni pretende delimitar su radio de acción en línea con la descripción fría, sino en armonía con la aproximación de la realidad, con sus rasgos característicos, pero sin que ello suponga un detrimento grande en su configuración casi natural y nada preparada de sus bodegones. 'Bodegón con limones', de unas medidas de 46x38 cm, elaborado en acrílico sobre lienzo, año 2000, presenta una descripción somera con detalle de lo pintado pero contrastando claramente con su fondo abstracto, que le da una vida creativa muy intensa y le confiere una personalidad muy distinta a la de otros bodegones más clásicos. En este sentido el artista podría ser mucho más descriptivo, pero sabe controlar y entender sus límites y ahí es donde radica su gran valía como pintor.
Joan Lluís Montané. 7 de mayo de 2003 |
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