Con Joaquín Sorolla, la luz y la frescura en las figuras y en sus movimientos son los protagonistas indiscutibles de sus obras.
Nació en Valencia, España, el 28 de febrero de 1863 y desde joven se interesó en la pintura al aire libre y en la luz del mediterráneo.
Estudió en París y Roma para luego establecerse en Madrid en 1890. A partir de entonces comenzó su trayectoria como artista profesional de éxito con premios y encargos importantes como la Medalla Nacional de Bellas Artes en 1892 y 1895 y el Gran Prix de la Exposición de París de 1900.
Su fama pronto se extendió por toda Europa con exposiciones en París, Berlín, Colonia, Londres y Estados Unidos con gran éxito en Nueva York. En esta última ciudad decoró la sala principal de la Hispanic Society of America con representaciones de gente y costumbres de España en grandes paneles.
Fué elegido académico de Bellas Artes de San Fernando en 1914. Enfermó en 1920 y murió el 10 de agosto de 1923.
Entre su enorme producción pictórica destaca indudablemente sus hermosos, vibrantes, frescos y luminosos paisajes levantinos, de ambiente costero y casi siempre con presencia humana.
El pillo de playa.
Cordeleros de Jávea.
El niño de la barquita.
Nadadores, Jávea.
Pescadora con su hijo, Valencia.
Paseo a orillas del mar.
Bajo el toldo, Playa de Zarauz
