Como la pintura de una pena,
un rostro sin corazón.
Wilde. El retrato de Dorian Grey.
(Tomado de Hamlet).
Dejemos que un rostro sin corazón nos sirva de hilo
conductor para adentrarnos en las propuestas artísticas que se han
presentado en la Sede de la CGT de Málaga, desde el pasado mes de
septiembre hasta mediados de noviembre, en apoyo a la IV Asamblea
del Foro Social Mediterráneo. Pinturas de Josenrique, han vestido
las paredes de una arquitectura, hoy, completamente recuperada del
paso del tiempo partiendo de la idea de convertir un espacio
funcional en espacio artístico abierto a la ciudad.
En la obra plástica de Josenrique, destacan la serie de
Marionetas y Títeres. Con sus representaciones de marionetas nos
situamos ante una evocación del misterio a través de la semejanza
con lo real. Surge la tentación de interrogar a las imágenes que han
perdido su voz, han perdido su alma, como el rostro sin corazón
de Dorian Grey. El espectador es espectador de un escenario
de títeres, pasa a formar parte de ese entramado, cae en la trampa
de la ilusión de poder acceder a una historia. Sin embargo, las
marionetas han dejado de actuar y han pasado a ser impenetrables, no
es posible la manifestación de una interioridad. Se hace inaccesible
el relato interior al estar ausente cualquier posibilidad de
expresividad. Esta “inquietante extrañeza” supone una ruptura de la
inmediatez con lo representado, donde estos objetos
(objetos-sujetos) familiares se nos imponen con su reverso
desconocido, cuando han dejado de tener “vida” y nos enfrentamos a
su quietud perturbadora. Detrás de la máscara, queda sólo el vértigo
ante la nada. Aunque no siempre es así: en esta galería de miradas
inertes, nos encontramos con la representación de un títere que
recupera su movimiento a través de la manipulación de una marioneta,
marioneta que, a su vez, gana animación (gana su “alma”) con
la mano del hombre. Ante está obra la inquietud provocada no está ya
en el ámbito del extrañamiento ante lo conocido, sino en la falacia
de la libertad de acción. Una manipulación en la que no participa el
objeto-sujeto obligado a actuar movido por mecanismos que
escapan a su control. De nuevo, se presenta como inmanente a estos
objetos-sujetos la imposibilidad de acceder a tener corazón.
El universo pictórico de Josenrique no queda limitado a esta
serie de Marionetas y Títeres. En su obra se re-conocen
elementos de la obra de Picasso (incluso algunas de sus marionetas
nos podrían recordar al artista), como puede ser el toro como tópico
dramático de “lo español”. También, podemos encontrar otros guiños a
lo característico de nuestra cultura como es la guitarra española
que se presenta como telón de fondo en muchas de sus obras,
alusiones a las Meninas-marionetas, caballeros que recuerdan al
escudero Sancho e, incluso, la representación de un asno-máscara que
podría formar parte de un capricho de Goya. Los bodegones barrocos
se han transformado en rincones de buhardillas que aparecen como
espacios de soledades pasadas.
Dos referencias claras entre sus obras: Hopper y Magritte. El
aislamiento del individuo en la sociedad industrial del americano
Hopper es reinterpretado presidiendo el panel central de la sala
principal: nos situamos frente a la representación del anonimato, al
ensimismamiento del individuo que una vez más se nos impone como un
rostro sin corazón movido por el automatismo de la gran urbe.
Las gabardinas que se abren al paisaje nos conducen a Magritte,
adentrándonos en el campo de la semejanza, en lo real
representado. Aparece la extrañeza ante lo inesperado al
introducirse elementos que no coinciden con la idea que tenemos de
la realidad y, sin embargo, se nos dan las pistas para establecer
relaciones nuevas, mediadas por el autor.
Mariola Aguilar Agudo.