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  Fotografía
Sobre el medio acrílico y su historia en el arte
LA PINTURA
AL ÓLEO
LA PINTURA
CON ACRÍLICOS
EL
IMPRESIONISMO

TÉCNICAS

Antes de que los acrílicos llegasen a Europa, el arquitecto Basil Spence expresó ante Leonard Rosoman -uno de los pioneros y principales exponentes del medio- su lástima porque los artistas no pudieran experimentar la emoción de trabajar con un nuevo medio, como les había sucedido a los arquitectos. En el siglo XIX, la introducción del hierro colado tuvo un tremendo impacto sobre el diseño arquitectónico, creándose nuevas formas que antes no eran físicamente posibles. Posteriormente, el hormigón armado tuvo un efecto similar. Es saludable recordar que hasta la aparición de las resinas plásticas, los artistas utilizaron los mismos materiales durante 400 años.

Así como la introducción del óleo hace cuatro siglos abrió un nuevo campo de posibilidades, la naturaleza distinta de los acrílicos ha llevado a la exploración de nuevas técnicas, con la ventaja adicional de que el nuevo medio es químicamente seguro y estable. Cuando aparecieron los primeros colores, los artistas tendían a usarlos del mismo modo que los medios ya existentes. Sin embargo, se ha demostrado que los colores acrílicos tienen características propias y es una pérdida explotarlos a imitación de otros medios.

Los acrílicos tienen ventajas y limitaciones, y es tarea del pintor decidir si puede aprovechar unas a pesar de las otras. Como medio, no tienen nada que ver con los óleos; la sustancia y cuerpo de los colores son más semejantes a los de la acuarela, gouache y temple. Los pintores al temple de Florencia habrían usado acrílicos, pero no los venecianos como Tiziano (1487-90/1576) y Tintoretto (1518-94), que pretendían obtener con el óleo un acabado brillante y reluciente. Los acrílicos tienen una luminosidad y una delicadeza que invita a diluirlos, bien con agua, bien con un medio acrílico.

Empleo de la base. Los acrílicos se prestan a la combinación de colores, aplicados por separado uno sobre el otro, y esto permite aprovechar la base sobre la que se aplica la pintura. Un lienzo blanco puede brillar a través de una capa de rojo de Venecia, por ejemplo, dándole unas calidades que nunca podrían obtenerse pintando encima con blanco. En este aspecto, los acrílicos son muy similares a las acuarelas. Uno de sus principales méritos es la capacidad de hacerse transparentes cuando se mezclan con agua o con medio acrílico.

Veladuras. Las veladuras -capas transparentes de pintura, superpuestas- no sólo son posibles con los acrílicos, sino que revelan uno de los aspectos más atractivos del medio. Son especialmente útiles en las primeras etapas de una obra.

La pintura puede mezclarse con agua o con un medio. Debe hacerse sobre la paleta, con un pincel húmedo o una espátula. Si el color está muy disuelto en agua, hay que añadir algo de medio (mate o brillante), para mantener las propiedades aglutinantes de la pintura.

Color opaco. La pintura acrílica sin diluir tiene una consistencia bastante rígida, aunque esto varía según el color. Sólo unos pocos colores son fáciles de recoger con el pincel sin diluir. En estos casos se pueden aplicar capas de color opaco con pintura no diluida, pero generalmente hay que mezclar la pintura con agua o medio acrílico.

Para obtener zonas lisas de color profundo, con pocas o ninguna huella de pinceladas -como el cielo en el «Tarzán» de Peter Blake - se pueden aplicar varias capas de pintura bastante sólida. El color opaco puede aplicarse con pincel o con espátula.

Rowney fabrica una variante de sus colores «Cryla» normales, llamada Flow Formula. Tiene una calidad más líquida, se adhiere mejor al pincel y es especialmente adecuada para cubrir zonas amplias con color plano y opaco. Otra forma de obtener una superficie muy lisa y uniforme, sin huellas del pincel, es mezclar un «alterador de presión de agua» con el pigmento de la paleta. Esta mezcla y la Flow Formula son ideales para pintura abstracta de contornos marcados; los bordes rectos pueden hacerse pegando cinta adhesiva y pintando sobre ella.

Una combinación de veladuras y color opaco da al cuadro una superficie interesante, con gran variedad de textura. La veladura puede usarse para cubrir partes de una zona opaca, o viceversa, con gran facilidad dada la rapidez de secado.

Pinceladas. Puede obtenerse con acrílicos un acabado con pinceladas visibles, tan fácilmente como con óleos. La pintura debe estar sin diluir o con muy poca agua o medio acrílico. En el «Tarzán» de Peter Blake, la cabeza revela fuertes pinceladas, que crean una superficie viva, en fuerte contraste con el color plano del cielo.

La técnica del pincel seco, familiar para pintores al óleo y acuarelístas -se deja el pincel seco, con las cerdas ligeramente abiertas- da buenos resultados con pintura acrílica, clara o espesa.

Impasto. Los acrílicos son el mejor medio para cualquier tipo de impasto, desde los de texturas sutiles hasta aquéllos en que se ha usado pintura directamente del tubo, como hacen Jackson Pollock, John Bratby (n. 1928) y muchos otros pintores contemporáneos. Cuando se tratan de conseguir impastos con pintura al óleo, el proceso es largo y complicado: el largo tiempo de secado acarrea problemas, como la acumulación de polvo en la superficie y el agrietamiento de la pintura. La pintura acrílica aplicada directamente del tubo tardará algo en secarse, pero siempre muchísimo menos que el óleo, y se adherirá firme e instantáneamente al soporte. Se fabrica una pasta de textura especial para impastos. Se aplica al soporte, se seca muy rápidamente y se puede pintar encima con cualquier tipo de pintura, incluidos los óleos, aunque resulta más eficaz con los acrílicos. Muchos pintores opinan que los impastos son más eficaces si reflejan el estilo personal de manejar la pintura, y que el uso de una pasta, que no se maneja del mismo modo, es un error.

Pintar sobre pintura húmeda. Los pintores acostumbrados al óleo critican a veces las pinturas acrílicas porque se secan demasiado aprisa. Para aquellos cuyo estilo se basa en trabajar sobre una superficie húmeda, donde pueden raspar o quitar pintura con trementina, la pintura de secado rápido tiene evidentes desventajas. Sin embargo, puede resolverse el problema, hasta cierto punto, con un retardador, hecho especialmente para mezclarlo con pintura acrílica, en la paleta, con el fin de retardar el proceso de secado.

Dibujo con línea. Una de las propiedades de la pintura acrílica es que se presta muy bien al dibujo con línea, bien como un esbozo previo del diseño, bien como parte de la obra terminada. Hay que diluir la pintura y aplicarla con pinceles blandos de marta. 
Muchas de las pinturas acrílicas de Leonard Rosoman tienen un fuerte carácter lineal. Usa líneas agudas y oscuras, y a menudo insiste sobre la imagen varias veces, hasta obtener una acumulación de formas ya secas, que se pueden cubrir con lavados de color diluido, o con más pintura sólida.

Tinción del lienzo. La trama del lienzo puede emplearse como elemento de la obra acabada, si se usa pintura muy diluida con agua sobre un lienzo sin imprimar. La Flow Formula es especialmente indicada para esto. El lienzo en bruto queda teñido por la pintura. Se puede añadir al agua un alterador de presión para conservar la intensidad del color.

Barnizado y limpieza. No es esencial proteger una pintura acrílica con barniz, pero puede que valga la pena hacerlo en murales instalados en lugares públicos. 

Debe usarse un barniz acrílico mate, que no refractará la luz, y si es necesario se puede eliminar con aguarrás o trementina. 

Es fácil limpiar una pintura sin barnizar, con agua y jabón, ya que el aparejo y la superficie de la pintura son impermeables. Debe usarse una esponja blanda. Una vez limpio, se le debe dar otra pasada con la esponja y agua limpia.

Fuentes:
josecabello.com
Ministerio de Educación, Cultura y Deporte










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